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Barcelona
Soy un poeta herido, pues mi ser más querido, mi madre, ha fallecido.Padezco desde el 14 de enero de 2006, y todavía recuerdo la espontaneidad de su carácter y toda su genialidad: Josefina Albero Quilez

martes, 11 de octubre de 2011

escribo con soltura
y nada ni nadie me acobarda ya
soy un estudiante muy modesto
pero estoy orgulloso de mi entorno:
de mi profesor y de mis avances
de la vida y de la nostalgia
del optimismo y la melancolia
del verano existente en el otoño
con pasión y orgullo...sin miedos...así te voy recorriendo
te erizo la piel y consigo un orgasmo vital...de autosuperación
y jamás me doy ya por vencido...pues quedan cientos de batallas por librar
y ahora sí, me siento seguro de mi mismo...porque he bebido agua y he llenado de líquido mi estómago
me he hecho fuerte para conmigo, creo haber madurado
alguien tendrá que valorar mi camino, que pienso es el más acertado
Con una pizca de sal y otra de cordura...
abandono la desidia y el camino errante
con un trozo de pizza y otro de bebida
empiezo a dibujar una senda inhóspita
con un poco de amargura y otro de simpatía
esbozo una parte de mi futuro
y cuando consigo dar el primer paso me doy  un premio
me beso a mi mismo, como si te besara a ti, madre

sábado, 8 de octubre de 2011

Aquí llega la entrada triunfal de una poesía moderna  e intimista
llega la brisa y la sal de la mar
llega la hoja de la primavera...
llegan los primeros peces cautivos
y aqui acaba en una poesía psicodélica el intento de aquella moderna e intimista

jueves, 6 de octubre de 2011

Y reluce el agua mansa en el lago
ya no quedan pastos, es invierno
y el paisaje es pura lana
el frío congela mis dedos por un momento...y dejo de poder escribir
pero sé que pronto el sol sanará las heridas del tiempo gélido
y podré continuar escribiendo
ha sido un impás: he pasado de quejarme como un niño del frío a adaptarme a él como un adolescente avanzado
así he aprovechado yo este invierno en mi lago
qué gozo la de aquel chico que se acordaba del viejo amigo
no tenían la misma sangre pero compartían el espíritu
él era mi apreciado Antonio, una persona que me enseñó valores
y al que le debo el máximo respeto y la mayor de las sensibilidades
te aprecio y te echo de menos, Antonio
Y nace el hijo que estaba dormido
despierta en un mundo hostil al que debe enfrentarse
pero él lleva la valentía en sus venas
ya no duerme ni descansa más
ahora libra batallas continuamente
y sabe como vencerlas
su máxima: vencida una, vencidas todas